Se vale llorar, pero no toda una vida
- David Alonzo
- 27 jun 2020
- 4 Min. de lectura
Pero como las lágrimas ya existen, entonces preferiríamos que broten de otros ojos y no de los nuestros.
Más de una vez nos hemos preguntado: ¿Para qué llorar cuando hay tantas razones para sonreír?
Todos tenemos lágrimas que no quisiéramos derramar. Pero ya que las tenemos, quisiéramos que sirvieran para otra cosa y no para representar el dolor, la angustia, y la pérdida.
Vivimos una temporada donde para miles de personas el llanto ha sido inevitable, y eso me duele. Hay personas llorando, lo sé, pero también sé que hay un Dios que está consolando. Es el tiempo de ser empáticos y llorar con los que lloran, para dejar una semilla de ánimo en esas personas, y que sus lágrimas sean las que rieguen esa semilla.
La Biblia nos da este consejo en Romanos 12:15: “Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran”.
Hoy nos toca llorar con LOS QUE LLORAN, o tal vez les tocará a otros llorar con nosotros. La esperanza en medio de todo lo que sucede la encontramos en “alegrarnos con los que se alegran” es decir, la alegría también será parte de nuestras vidas, parte de nuestros procesos y siempre llega.
El llanto es un lenguaje.
Pocos lo entendemos, pero es un lenguaje que está diciendo lo desgarrada que está el alma.
El llanto es una expresión que no se planea.
El llanto es eso que sale por los ojos cuando se terminan las palabras de nuestra boca para poder expresar el dolor.
El llanto es el sinónimo de que has perdido algo tan valioso que merece el gesto de llorar.
Si, ¡Damas y Caballeros! nuestras lagrimas son un lenguaje. Esas lagrimas que hemos derramado han estado diciendo algo que tal vez nadie a nuestro alrededor ha podido entender. Pero me gusta saber que Dios conoce ese lenguaje de nuestras lágrimas.
Tengo la esperanza de que cuando mis palabras faltan en medio del dolor, el llanto es un lenguaje que Dios comprende, y no solo comprende, sino al cual también responde.
Nuestras lagrimas hablan, expresan, suplican, ruegan, comunican y a todo esto, nuestro Dios responde aun cuando el alma llora, las manos de Dios acarician esa alma herida.
Me da tranquilidad saber que el llanto no es para toda la vida. El Salmo 30:5 dice: “El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría”
Es alentador enteder que el llanto terminará en algún momento, que la noche oscura tiene un tiempo y que no es para siempre.
Muchas veces esa noche se hace larga, más larga de lo que esperábamos, y comenzamos a pensar que la idea de que amanezca está en peligro, y entonces los fantasmas llegan a merodear en esa noche oscura y larga, hasta que llega esa voz suave que te dice:“¡está amaneciendo y tu llanto será cambiado por alegría!”
En esta promesa hermosa he podido descansar por mucho tiempo, me ha dado la seguridad de que cuando más oscura sea la noche, y más profundo sea mi llanto, es porque está a punto de amanecer.
Una de mis frases favoritas que hace unos años plasmé dentro de mi: ¡SE VALE LLORAR, PERO NO TODA UNA VIDA! Y seguiré usándola el resto de mi vida, pues creo que es el mejor consejo que puedo darle a alguien y me puedo dar a mi mismo.
No siempre el llanto es malo, no siempre el llanto es nuestro enemigo, algunas veces se convierte en nuestro aliado. En ocasiones llega a ser la antesala de una gran temporada por venir.
Lo que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría”
Tranquilos, el llanto de muchos terminará en una gran cosecha.
¡No somos los únicos que hemos llorado!
Para algunos, no es un consuelo saber que otros la están pasando igual, en realidad a mí siempre me ha animado descubrir que no soy el único que vive días difíciles, y no es que me guste ver el sufrimiento de otros, lo que me motiva es ver como esos otros que sufrieron, hoy están de pie y con gritos de alegría.
¿Quién no ha llorado en esta vida?
¿Quién no ha derramado lágrimas por algo o por alguien?
Si te sirve de consuelo te digo lo siguiente: ¡Todos hemos llorado!
Si, ¡Todos hemos llorado en algún momento de la vida!
Llorar es lo más normal de experimentar. Nos duelen las cosas, somos vulnerables, sensibles y, tenemos lágrimas, supongo que para llorar son.
No sé dónde está la parte de valentía en la frase: “Yo no lloro”. Cuál es el gran mérito al hacerle creer a las personas que nosotros no lloramos.
Hay personas más expresivas que otras, y eso ni dudarlo, pero todos en algún momento hemos llorado en silencio, y si hemos llorado, tenemos la esperanza de cosechar con alegría.
El llanto es eso que pagas hoy para poder tener algo el día de mañana.
En lo personal, no me gusta llorar, no quiero llorar, no escojo llorar, es más, jamás he sido promotor del llanto. Pero si me permito llorar, porque detrás de ese llanto viene algo nuevo en mi vida y estoy dispuesto a hacerlo.
Llorar no significa derrota, llorar significa transición a algo nuevo.
Ahora ya sabes que llorar no significa derrota, ahora ya sabes que llorar significa transición hacia algo nuevo. Así que ahora llora si necesitas hacerlo; pero hazlo con estilo, con clase; el guion de nuestra historia en esta temporada cambió, somos parte de un drama que exige lagrimas, lloremos lo que tengamos que llorar antes de que venga de nuevo la parte agradable de la comedia. Es decir, lloremos ahora de ser necesario, porque mañana será un día nuevo y habrá más razones para reír, que las razones que tuvimos para llorar en este episodio raro que nos está tocando vivir.
Sé que llegará muy pronto el momento en el que vas a reírte de tus problemas, en vez de estar llorando por ellos.
El arte de sonreír mientras lloramos nos hará más ligero el difícil proceso.
¡Se vale llorar, pero no toda una vida!








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