Aprendiendo a Bailar
- David Alonzo
- 3 abr 2020
- 3 Min. de lectura
¡Bailar es hermoso! Bailar es gritarle al mundo: ¡Soy libre y estoy feliz! Bailar significa olvidarnos de los prejuicios y del que dirán. Bailar debe ser la máxima expresión de alegría que podamos demostrarle a los demás. Bailar, bailar, bailar, aunque nuestro alrededor se esté desmoronando. La vida es un baile, un baile que tiene caducidad, la muerte. Qué importante es entender que la vida tiene diferentes ritmos que tendremos que bailar, nos guste o no. Muchos tendrán que bailar con el ritmo de una ruptura de un noviazgo, un divorcio, una crisis económica, otros con el ritmo de la pérdida total de un negocio, otros con el ritmo de una enfermedad, y esto no significa resignación ante el fracaso, sino que así lo decidimos. Podemos pasar estos momentos tan crudos y desagradables, estos diferentes ritmos de la vida, con estilo. Si la vida tiene ritmo, pues nos la pasaremos bailando, aunque no sean nuestros ritmos favoritos. Debo confesar que una de mis bandas favoritas de rock en español en los tiempos de adolocente fue Maná, si, si ya se, ya estoy viejo, y me gustaba mucho bailar las canciones de Maná, así que cuando iba a un baile yo solo esperaba que tocaran su música para bailar sin descansar (ojo nunca aprendí a bailar). El momento triste para mí era cuando terminaban y pasábamos a otro ritmo, entonces lo que yo hacía era irme a sentar. Hasta que un día un amigo de la preparatoria al que le apodábamos “el cocodrilo” (que por cierto era un gran bailarín), me dijo: “guapo” así me decían a mí en la preparatoria; bueno, está bien, también me decían “flaco y furcio", “tienes que aprender a disfrutar los diferentes ritmos de baile para que tu noche sea súper divertida y completa”. Efectivamente, lo mismo es con la vida: debemos aprender a bailar los diferentes ritmos que ella tiene para que nuestra vida entera sea divertida y completa. Cuánta razón tenía “el Cocodrilo” sobre disfrutar, conocer y aceptar esos diferentes ritmos de música. Tenemos que convencernos de que la vida tiene ritmo, y que no siempre será el mismo, no siempre será el que más nos gusta, no siempre será el que más dominamos, ni el más popular. Me atrevo a decir que la vida sería aburrida si solo tuviera un solo ritmo y nunca cambiara. El ritmo que nos está tocando bailar en esta temporada no es el mejor, ni el más agradable, quisiéramos que esta pieza musical tan desagradable terminé y no escucharla nunca más, por ahora es lo que hay y no dejaremos la pista sola, la bailaremos con estilo, con paciencia y con mucha fe. Creo que la belleza de la vida implica que es impredecible, aunque a veces nos tome por sorpresa ese cambio de ritmo. Las fiestas serían muy aburridas si solo hubiera un solo ritmo de música, de verdad te lo digo, serían muy aburridas. ¡Ahora lo entiendo, gracias a mi amigo “el cocodrilo”! Yi disfruto tanto los diferentes ritmos cuando voy a una fiesta, las bailo a pesar de que no pueda bailar, me divierto, me canto las canciones a gran voz, me río cuando algún ritmo lo bailo mal, pero intento aprenderlo; la noche se resuelve cuando llega ese ritmo romántico y termino sentado agradecido con Dios y por todas esas personas que siempre han estado ahí, créanme es lo mejor. No regreso a casa diciendo: “¡Wow! ¡qué bien baile!”, sino: ¡Wow! ¡qué felices fui esta noche bailando! Aprendamos a bailar este ritmo tan raro en el que está la humanidad, creo que es un ritmo histórico. Aprende a bailar los diferentes ritmos de la vida, no te quedes sentado, y aunque algunos no los domines, ¡inténtalo!; ríete de lo que te sale mal, disfruta al máximo el ritmo que dominas, atrévete, adéntrate en otros que nunca imaginaste que un día bailarías. Ten por seguro que cuando menos lo esperes llegará ese momento en la vida donde estarás bailando románticamente y lo podrás disfrutar tanto que lo vivirás como si fuera un sueño. Damas y caballeros, tengan por seguro que este ritmo desagradable que estamos bailando, pasará, que este ritmo tan desesperante para muchos se convertirá en un ritmo de paz, y que este ritmo de escasez se convertirá en un ritmo de abundancia, pero todo de la mano de Dios, podemos confiar que nuestro ritmo favorito llegará. Este es un tiempo de sujetarnos muy fuerte de la mano de Dios y abrazarlo porque el está con nosotros en este baile que no es tan agradable, el tiene el control de todo y vivo confiado porque mi padre (DIOS) camina conmigo. ¡Bailemos juntos! ¿Aceptas?









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