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LLEGARAS A TU DESTINO

  • Foto del escritor: David Alonzo
    David Alonzo
  • 20 mar 2020
  • 4 Min. de lectura

¿AÚN VALE LA PENA?

Los humanos tenemos 1 cosa en común: Todos nosotros tenemos malos momentos, de hecho tenemos malos días, meses, temporadas, años y hasta vidas enteras. Solo mira como está la humanidad ahora por un virus, esta pasando una “mala temporada”. Tal vez este es un recordatorio que no somos los únicos sufriendo, sino que estamos todos en las mismas y debemos estar todos para todos. Pero de algo estoy seguro y es que sé que tú no tienes una vida peor que la de José, el hijo de Jacob. Te lo detallaré para que lo veas tu mismo: Era odiado por sus hermanos y fue vendido por ellos. (Aun que deseaban matarlo) Paso de ser hijo de papi, a ser esclavo en otro país. A pasar de ser el mejor trabajador de los esclavos, fue acusado por algo que él no hizo. Fue metido en la cárcel por algo que no hizo. Ayudo a sus amigos presos, pero rápido se olvidaron de él cuando fueron libres. Vivió con la presión y carga de un país entero en sus hombros. Tuvo que sobrevivir la hambruna de un país. Tuvo que perdonar a los que lo traicionaron y aún peor, los ayudo. (nunca conoció la venganza por si mismo) Pero a pesar de todo eso, debes saber que DIOS ESTABA CON JOSÉ: A pesar que su familia lo dejó, Dios no lo hizo. A pesar que al ser vendido como esclavo y ver sus sueños desplomarse, Dios estaba preparando algo que superaría lo que había soñado. Se fue su dignidad al correr desnudo por las calles evitando cometer un pecado contra Dios, pero Dios lo honró dandole el respeto de todo el país después. Fue despedido de su trabajo, pero Dios lo terminó ascendiendo al mayor puesto existente. Perdió su libertad física, pero Dios lo hizo libre del resentimiento y depresión. Nunca tuvo amigos, solo conoció la traición, departe de los demás hacia él, pero Dios nunca lo dejó. ¡Todos te pueden dejar, abandonar, te puede pasar de todo, pero DIOS NUNCA TE DEJARÁ Y SIEMPRE HARÁ LAS COSAS PARA TU MEJOR FUTURO! Es fácil hablar de José ahora que la historia terminó y la podemos leer en papel o escucharla, pero haber vivido esa historia me imagino que fue súper difícil, pero al final de ella, él lo logró. Y ahora todo nosotros nos inspiramos con ella. Pero en este tiempo se ve difícil que todos pasemos de esta, pero lo que no sabes es que tu historia apenas va por la mitad, y en el final verás que tú lo lograrás. Gracias a Dios no todos hemos ni viviremos algo semejante a José, que le tocó muy duro. Pero sí viviremos momento difíciles, pero cada uno de esos momento son solamente pasos hacia donde Dios quiere llevarte. La clave esta en no detenerte, seguir creyendo y seguir caminando. ¿Cuántos años tienes? Estoy seguro que la mayoría que leerá esto tiene entre 18 a 35 años, y si es así, amigo ¡NO HAS VIVIDO NI LA MITAD DE TU VIDA! Solo tu edad fue el tiempo en el que Jose paso lo más difícil de toda su vida. Se dice que fue vendido a los 17 y promovido a ser el gobernador de Egipto al rededor de los 39 a 45 años. Es decir que el paso más de 25 años viviendo horrores (y tú y yo solo llevamos unos pocos días) pero a pesar de todo ese tiempo José nunca se detuvo. No es momento de detenerse, es momento de continuar. Dios no te ha dejado, el solamente esta moviendo todas las piezas del tablero a tu favor, ¿Que debes hacer tu? MOVERTE. Quiero hacer una pequeña pausa aquí, siempre que hablo de estas historias para mi es inevitable imaginar cuantas personas nunca lograron llegar a su destino y me gustaría hablar de ellas. Las personas que no llegan a su destino son las que se detuvieron y se rindieron. Las que dejaron que una depresión los acabara, que una situación lo paralizará, que un comentario los frenará. La única forma en la cual vamos a cumplir el propósito de parte de Dios, no es llegando a un lugar, es no detenernos nunca. Jesús murió caminando y cargando su cruz, Los discípulos murieron predicando, Jose murió gobernando y liderando, y ¿Tú? ¿Vas a morirte aquí acostado sin hacer nada esperando a que algo suceda de repente? ¿O vas a salir a provocar que algo suceda y vas a morir moviéndote hacia la voluntad de Dios? Lo que diferencia a los que lo “lograron” y los que no, es que los que lo “lograron” nunca se detuvieron a pesar de haber sentido el mismo dolor y fracaso del que los que no lo “lograron”. ¿Quién serás tú? Todos conocemos a personas que cuando todo va mal se acercan a Dios y cuando todo va bien se alejan de él porque “ya no lo necesitan”. El problema de estas personas no está en su creencia en Dios, si creen o no en él, pero sí está en su reconocimiento en Dios. Ellos no quieren reconocer quién es Dios y de lo que Él es capaz. Ahora bien, reconocimiento no es declaración: La declaración solo lo habla y el reconocimiento se mueve. Dios tiene el poder de darle capacidades a todos para su destino. Dios nos dió un destino a todos y una capacidad para alcanzarlo. Dios ya nos dio la habilidad, nos toca a nosotros poner la voluntad. Por ejemplo: Dios ya le dio la habilidad, visibilidad y dientes a un tigre para cazar, pero si él se queda esperando a que algún día Dios le ponga una presa en sus garras, se quedará toda la vida con hambre. Los tigres van por sus presas porque reconocen la capacidad que se les ha sido confiada, ¡tu tienes una capacidad y debes moverte en base a ella! Reconoce que Dios esta contigo, y a pesar de la situación, usa tu creatividad, inteligencia y habilidades dadas por Dios y transforma tu prisión en un lugar donde sirves y ayudas a los demás. Transforma tu dolor en canalizador de fuerza. No dejes que el mundo te dicte tu sentencia, tú tienes que dictarle al mundo que estas apunto de traer algo nuevo, una solución y crear un mejor lugar para la humanidad. ¿Y si todo lo que estas viviendo solo es para que puedas dar lo mejor de ti al mundo? Nunca lo sabrás si te quedas allí sentado, levántate y muévete en fe.

 
 
 

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