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BLANCO & NEGRO

  • Foto del escritor: David Alonzo
    David Alonzo
  • 27 mar 2020
  • 4 Min. de lectura

¡Hacer el bien siempre! Es el deseo de todos, la intención de muchos, pero el logro de pocos, o de nadie si somos honestos, de hecho, honestidad es lo que deseo que prolifere en este blog.

Si pusiste atención te darás cuenta que dije “siempre”, hacer el bien SIEMPRE, lo difícil no es hacer el bien, sino hacerlo siempre. Un día logramos hacer el bien, pero al siguiente día no, aquí comienza a tener sentido el nombre de “Blanco y Negro”.

Esa maldita naturaleza que no nos deja hacer el bien constantemente. Esa naturaleza pecaminosa que nos hace voltear a donde no debemos. Nos hace decir palabras que matan a otros, nos hace desear lo que no nos pertenece, nos hace tomar las decisiones que sabemos que nos destruirán progresivamente sin freno alguno, nos hace hacer lo que odiamos que otros hagan.

Esa naturaleza que nos desafía todos los días diciéndonos: “no podrás conmigo”.

Es por eso que tú y yo necesitamos tener la certeza de que jamás debemos hacer una tregua con ella, es decir, debemos estar conscientes de que todos los días debemos luchar contra ella, si, luchar contra esa naturaleza y someterla hasta poder decir: ¡gané! Aunque… Si, lo debo decir, aunque sé que esto no será de todos los días, a veces perderás, y de eso trata este blog; entender y reconocer que todos, absolutamente todos tenemos ese “Blanco y Negro” en nuestra vida, en nuestra mente, en el corazón.

¡La lucha es de todos los días!

El blanco es esa parte de pureza que todos tenemos, es ese esfuerzo de hacer el bien, de ser fiel a Dios, de serle fiel a la misma bondad. Todos tenemos en ese baúl antiguo las buenas intenciones guardadas para sacarlas en el momento más necesario. El blanco es esa parte donde todos queremos hacer el bien, esa parte donde queremos agradar a las personas que amamos y darles pleitesía a nuestros valores más puros.

¡Alimentemos el blanco todos los días!

El negro es esa parte oscura que también todos tenemos, esa zona de nuestro ser que nos dice que no tenemos por qué hacer el bien, que no tenemos por qué perdonar a quien nos ofendió, esa zona negra en donde se trata de esconder la avaricia, los celos, las envidias, la idolatría, la lascivia, los celos, la venganza, el odio, el rencor, esa zona que tiene un letrero que dice: “no soy así pero, no sé qué pasó”, simplemente lo hice.

Todos en algún momento hacemos lo malo, pero aquellos que queremos hacer el bien, nos duele fallar, y eso es muy positivo, pues ese dolor provocado por haber fallado, nos recuerda que hay una nueva naturaleza en nosotros a la que tenemos que regresar.

“PORQUE NO HAGO EL BIEN QUE QUIERO, SINO EL MAL QUE NO QUIERO, ESO HAGO”. Esta es una de las expresiones más honestas que he escuchado de un líder espiritual, y no de cualquier líder espiritual, estamos hablando nada más y nada menos que de Pablo, quien escribió la mayoría de los libros del nuevo testamento de la Biblia.

¡Cómo me identifico con esta expresión tan honesta y realista!

Siendo quien era, teniendo el prestigio que tenía y a pesar de enseñar lo que enseñaba, se atrevió a expresar esta realidad en su vida, dejándonos saber lo vulnerables que somos a pesar de nuestra búsqueda de hacer el bien, y dejándonos claro que no podemos darnos por vencidos.

La falsa santidad de muchos y la falta de honestidad de otros, frustra aquellos que desean luchar todos los días por hacer el bien. Esos que tratan de reflejar una vida perfecta, desaniman a aquellos que piensan que ellos no nacieron para hacer bien las cosas.

Este mismo señor dice: “¡MISERABLE DE MÍ!”

¿Alguna vez te has sentido así?

Así… Miserable por no haber hecho lo correcto. Miserable por no haber podido ayudar a tu prójimo. Miserable porque pudiendo haber activado la zona blanca de tu vida, permitiste que se activara el negro.

¡Pff! Cuantas veces he dicho en mi vida: ¡miserable de mí!

Y así es todo en la vida, esta vida que la vemos a través del blanco y negro, dos ventanas que nos dan perspectivas distintas, las dos tienen sus encantos, solo una es la correcta. Blanco y negro son dos perfectos contrastes, al igual que la vida misma tiene sus contrastes, un día puede ser casi perfecto y al siguiente día puede ser tan desastroso como jamás imaginamos.

El blanco, ese bosque hermoso, el negro, ese callejón con sus matices confusos pero que siempre termina por atraparnos. Salgamos de ese callejón a como de lugar, ese no es nuestro sitio, nos destruirá, nos comerá, nos desaparecerá, salgamos de él y vayamos al lugar que pertenecemos.

El problema no será que todos los días estemos luchando, el problema trágico es que dejemos de hacerlo.

Ese mismo caballero llamado Pablo nos aconseja:

NO nos cansemos de hacer el bien”

Si, es cansado, pero hacerlo tiene su recompensa.

Es por eso que decidí llamarle a mí blog “Blanco y Negro” para que en este espacio yo pueda hablar sin prejuicios como un simple mortal que soy y que todos los días se levanta con la intención sé hacer mejor las cosas, aunque a veces no lo logre, ¡Ah! Y se llama blanco y negro porque son mis colores favoritos, ups…


 
 
 

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